El huracán Beryl, aún en trayecto hacia Texas, es uno de los meteoros más fuertes en los últimos años, las impresionantes imágenes que se difundieron fueron tomadas desde el WP-3D Orion, uno de los aviones caza huracanes más impresionantes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), modificado para enfrentar las condiciones más extremas.
Estos aviones se aventuran en el corazón de huracanes como Beryl, volando a través de granizo, turbulencia, lluvia y hielo para recolectar datos vitales que permiten predecir la trayectoria y comportamiento de estos fenómenos naturales. La misión es peligrosa y desafiante, pero crucial para la seguridad y preparación ante desastres naturales.
A bordo de estos aviones viaja una tripulación especializada, compuesta por dos o tres pilotos y alrededor de 22 científicos y técnicos dedicados al estudio del clima. Esta tarea no es para cualquiera, requiere valentía, habilidades excepcionales y un compromiso inquebrantable con la ciencia y la seguridad pública.
Los datos obtenidos son esenciales para mejorar los modelos de predicción de huracanes, ayudando a salvar vidas y proteger propiedades en las zonas afectadas por estos devastadores eventos climáticos.

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