Tras ser superada durante tres años consecutivos por la covid-19, la tuberculosis volvió a ser la enfermedad infecciosa más letal en 2023, causando cerca de 1,2 millones de muertes en el mundo, muy por encima de las 320.000 que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que provocó el coronavirus causante de la pandemia de principios de década.
Pese a estos avances, el informe alerta de que la tuberculosis multirresistente, aquella que no responde a los principales tratamientos contra la enfermedad como la rifampicina, constituye todavía “una crisis de salud pública”. De las 400.000 personas estimadas con esta variante, sólo el 44 % fueron diagnosticadas y recibieron tratamiento en 2023.
La OMS advierte que uno de los principales obstáculos para combatir la tuberculosis sigue siendo el déficit de financiación mundial para su prevención y tratamiento. Además, señala factores como la desnutrición, el VIH, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la diabetes como determinantes críticos que incrementan el riesgo de tuberculosis.

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